Quiénes semos

LOS BIO·LENTOS (POESÍA AL RESCATE) es un proyecto actual que engloba a poetas y performers del escenario barcelonés, de forma reiterada u ocasional, según el caso.
El propósito principal es el de llevar a la calle la poesía, o presentarla allí donde no se la esperaba (escapar así de un círculo cerrado donde los poetas asisten a actos de poetas).

Nos interesa, particularmente, estar en las barricadas, en lugar de sólo en las cómodas retaguardias de los recitales convencionales.
Nos proponemos recuperar el respeto de la sociedad (que los artistas han dilapidado, en ocasiones, con tentativas burguesas y mercantiles, como la SGAE).
Actuaremos así en barrios, plazas (15 M, FSC, etc.), CSOs, fábricas, colegios, cárceles, etc.



Una espontaneidad informal deconstructora de palabras, movimientos, situaciones y sonidos nos convoca racionalmente e instintivamente a rechazar aquellos que pretendiendo hacer las cosas por arte o comercio no paran de mirarse el ombligo. Y unidos a esa llamada escupiremos sobre toda élite y vanguardia artística por underground que sea, que pues es el mas bello poema el que nos comunican aquellos que se resisten a los poderosos, sus dineros y ejércitos de uniformados con el orgullo de los humildes y el lienzo de sus pasamontañas. Nosotras otras humildes con nuestros juegos de palabras y buscadoras de las más entretenidas magias decidimos agruparnos nuestras artes y actos, pues en si somos simples precarios de un reciclaje cognitivo.

Y como hijos de una ciudad donde la revuelta que se esculpe con las llamas centenarias del anárquico mediterráneo podríamos intentar que a partir de este experimento se profundice una colectiva confidencia y el escenario se convierta en la unión de la palabra intima y el grito común, de los que no queremos pedestales para nadie. Donde el lenguaje, el gesto y el canto sea un colectivo hervidero donde intervienen los iguales.

Pues nosotras gentes de abajo no somos ni buenos, ni malos artistas: solo necesitamos decir lo que se vive y lo debemos hacer por nosotros mismos y cada aullido cuando pertenece a todas las manadas que juntas hacen temblar a los saqueadores de la tierra.

 Nos gusta que nos aplaudan, silben. Gustar y no gustar, hacerlo bien y hacelo mal, rectificar y volverlo hacer… Pero el Arte ha muerto, y los artistas decoran la vida del Poder, de la Mercancía y su Urbanismo desde ya hace ya hace generaciones, buscan como famélicos perros los restos de una exposición o la compra de un acaudalado. Esperan la subvención y acaban montando tienda, negocio o funcionariado. A otros, envejecidos y rejuvenecidos en constante gozo y sufrimiento solo nos queda el arte como lucha, sin pretensiones mas que el individual estar a gusto  y el colectivo compartir la libertad (en minúsculas) de la creación en el momento de en que por las mentes se desplaza.  Y la necesidad de palabra y lápiz, de computadora y locura hacen de la unión sintáctica de cada frase un revolver que dispara.

Despreciamos la belleza por insincera, la hipócrita sonrisa, y la vacía admiración. Hacer arder las calles en revuelta es un arte. Como liberar espacios y tiempos es nuestro urbanismo resistente que intenta vencer al imperio de la mercancía, superar la creencia ciega económica, y los  pedestales tontamente deseado por los poderosos de vivas ideas castrados… Es entonces cuando decimos más allá de toda trivialidad.

¿Por qué lo llaman violencia cuando es arte?


José Suñe López
 
Durante demasiado tiempo hemos vivido por debajo de nuestras posibilidades. El pacto de silencio y el dinero (abundantemente repartido en premios, becas y concursos, o a través del otro ministerio de cultura, la SGAE) nos han convertido en perros amaestrados, incapaces de ladrar a nuestro amo, anhelantes de que nos rasquen entre las orejas, y nos den de comer, en lujosos platos dorados...

Toda aquella no afecta al régimen ha sido suprimida (ya se sabe, aquí, el que gana se lo lleva todo), pero también la vida, la inteligencia, o la belleza han desaparecido con la mercantilización del arte, la poderosa corta-césped del pensamiento único, y su adelantada versión autóctona, la llamada Cultura de la Transición.

Y, sin embargo, la vida y el arte brotan en cada esquina, ajenas a las premisas del mercado, a los intereses de las clases dominantes, al aborregamiento endémico de la población, como matojos obstinados que hienden el asfalto o se multiplican, en los intersticios de los muros.

Y una vez más, desandamos el viejo camino y descendemos (o nos elevamos) hasta las plazas, y nos mezclamos entre la gente (puesto que no somos sino gente), y lanzamos nuestros versos al tiempo que abrimos los micrófonos y recobramos el diálogo.

“Una mañana, después de un sueño intranquilo, Gregor Samsa despertó convertido en un monstruoso insecto...” Y el arte vuelve a tener pesadillas, y a nombrar a los verdugos, tal como ocurre en la vida, no amputada y libre...

José Icaria


1 comentario:

  1. Hola!!

    ¿cómo os organizáis? ¿os juntáis o funcionáis vía nube?

    ¿es posible arrejuntarse y participar con vosotros?

    Un abrazo!

    jsaleche@gmail.com

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